... ... ... ... Rhapsodia: Give me c'mon baby!! ... ...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Give me c'mon baby!!

Mochi

Esta leyenda se situa por la edad media japonesa... cuando la moneda de cambio eran los ryo y los kappas existían.

Había tres chicos que estaban de camino a la capital pero como no tenían money, fueron a pié.

Después de caminar una barbaridad se encontraron con una enorme casa que pertenecía a un tio supermega rico de la muerte, osea, y encima estaba buscando marido para su hija. Los tres chicos, que no son tontos, se pusieron a su servicio para ligársela, ganar el favor del padre y así poder hacerse asquerosamente rico.

El hombre les hizo una entrevista a los tres para ver quién le caía mejor, pero como eran tal y como él quería, no se decidía y los puso a trabajar en el campo.
Los tres plantaron arroz en plan Son Goku, y claro, al hombre le costaba decidirse. Así que les dijo que se quedaran en su casa como sirvientes y con el tiempo lo decidiría.

Conforme pasaba el tiempo, los chicos se impacientaban, porque a la hija del hombre solo la habían visto de espaldas y nunca hablaron con ella, asi que una noche dos de ellos decidieron ir a espiarla.

Vieron como la chica sacaba un pequeño baúl y lo abría. Hizo una mueca rara y de dentro sacó un bebé, que con un pequeño puñal le cortó los brazos y empezó a comérselo.
Entonces la chica se giró y les dijo a los dos:
- ¿Tenéis alguno para comer?
Y les ofreció un brazo, pero estos estaban aterrados y salieron corriendo.

El chico que quedaba, escuchó lo que pasó y fue a investigar. Cuando llegó a la habitación, vio como la chica se estaba comiendo la cabeza del bebé, y al igual que antes, a él también le ofreció comer un poco de eso.

Se quedó pálido pero al rato reaccionó, y fijándose más detenidamente, se dio cuenta que la chica llevaba una máscara, lo que estaba comiendo era un pastel de arroz y la "sangre" no era más que colorante.

Así que aceptó comerse una de las piernas, la chica se sorprendió y le dijo:

- Hasta ahora has sido el único que ha dicho lo correcto, todos los demás que vinieron a verme para ser mi marido salieron atemorizados.

Se quitó la máscara y resultó ser una chica muy guapa (qué novedad) se casaron, fueron felices y comieron mucho pastel de arroz.

FIN.

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